Carpas Zaragoza crece al adaptar su producción durante la pandemia

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Carpas Zaragoza ha cuadriplicado su facturación durante 2020 tras adaptar la producción a las necesidades del mercado durante la pandemia del coronavirus. En concreto, ha sumado la elaboración de equipos de protección individual (EPI) a sus líneas de fabricación.

Así lo ha indicado, en declaraciones a Europa Press, el gerente de las empresas Carpas Zaragoza e Ingeniería Textil, Sergio Rivera, que ha explicado que estas dos compañías confluyen y realizan trabajos conjuntos, aunque cada una tenga su actividad independiente. En concreto, ambas se dedican a la arquitectura textil, protecciones y sistemas logísticos para el sector de la automoción aeronáutica, tranvías y trenes.

Con la llegada de la pandemia, han transformado las líneas de producción de las dos fábricas para la producción de EPI. Además, esta situación ha coincidido en el tiempo con sus planes de ampliar sus instalaciones situadas en el Polígono Centrovía de La Muela, un proyecto que también han adaptado para mantener las nuevas líneas de material sanitario.

«Hemos ido ensayando productos textiles y desarrollamos mascarillas, batas sanitarias, gorros, calzas, material de protección EPI, que durante estos meses hemos ido certificando para tener un producto de mayor calidad y más competitivo en el ámbito europeo», ha detallado.

Rivera ha remarcado que lo que han hecho ha sido adaptarse «ante la pandemia» y «desarrollar y mejorar todos los productos que podrían ser necesarios para este tipo de situaciones». Esto ha supuesto hacer una inversión «de casi un millón de euros, aproximadamente» en las empresas.

«Al final tienes dos opciones, meter la cabeza dentro de la tierra como el avestruz o sacar la cabeza y ver que puede haber buenas oportunidades. Lo que hemos hecho ha sido intentar aprovecharlas para no solo mantener los puestos de trabajo, sino duplicarlos», ha relatado el gerente de las empresas Carpas Zaragoza e Ingeniería Textil.

«Tenemos previsto que un plazo de dos o tres meses poder trasladarnos a las nuevas instalaciones, donde prácticamente doblaremos el personal que estamos utilizando actualmente. Entre las dos compañías ahora estamos 34 personas», ha apostillado.

Subcontratación

En plena primera ola de la pandemia estas empresas llegaron a contar con 80 empleos directos y 300 indirectos ya que llegaron a acuerdos con compañías que estaban paralizadas para subcontratar sus servicios y así poder abastecerse y hacer frente a la demanda de material sanitario.

Rivera ha reconocido que era un producto que no conocían, pero ha sostenido que no fue muy difícil adaptarse. «Al final, es una vestimenta, una ropa, una prenda de trabajo, que necesita unas calidades específicas para que no traspasen los líquidos, para que sea lo más estanco y proporcione toda la protección posible a médicos y sanitarios».

Con los conocimientos textiles de los productos con los que trabajan, ha asegurado que no solo han replicado el producto del mercado, sino que lo han mejorada con sus materiales, con el objetivo de que tengan una efectividad «lo más alta posible» para proteger de la COVID-19.

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