Domingo 26 Septiembre 2021

Bajo los cielos de Miami

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Durante la década de 1920 la próspera ciudad de Miami se ganó el apodo de "Ciudad Mágica", por la rápida transformación de su perfil con cada vez más edificios de gran altura. Este crecimiento ha continuado sin cesar hasta nuestros días: actualmente en la ciudad se está desarrollando el centro de Brickell, el centro financiero y comercial de Miami, que combina un centro comercial, oficinas, un hotel y apartamentos de lujo en un ambiente sofisticado.

Este proyecto se extiende a través de un espacio en forma de L que cubre 37.000 m2 y consta de varios edificios de cinco plantas cada uno. Por encima de estos sobresalen dos torres residenciales y un hotel de cuarenta plantas que ofrecen impresionantes vistas que alcanzan hasta el Atlántico. La atracción principal es el animado y luminoso centro comercial, donde una variedad de tiendas, restaurantes y cafeterías que abarcan cinco plantas se alinean a lo largo de un atrio cubierto.

Pasillos y escaleras conectan los diversos niveles creando espacios para que los visitantes disfruten del tiempo libre en estas instalaciones. La luz natural entra por el techo del atrio acristalado generando un ambiente agradable y brillante. Las cintas blancas parecen flotar bajo la piel de vidrio protegiendo el interior del sol tropical, y garantizando al mismo tiempo la circulación de aire. Al seguir el perfil de la cubierta aparecen como velas en el horizonte, especialmente las que se encuentran en el extremo del centro comercial que se abren hacia el río Miami.

Lo que parece haberse conseguido con gran facilidad es en realidad el resultado de una membrana de gran complejidad de gran precisión y detalle. Solo la forma del techo ya insinúa las primeras dificultades por su diseño en forma de T. La estructura de acero y vidrio se compone de paneles triangulares unidos para crear un efecto ondulante. Por debajo discurren las brillantes cintas de membrana conectadas a la estructura de acero, que junto al techo, forman la denominada cinta climática creada por el arquitecto Hugh Dutton. Para crearlo se utilizó un programa de free form y mediante el cálculo de la sombra y la circulación del aire se diseñó la forma del techo y de las cintas individuales, denominadas "cuchillas". Éstas siguen el movimiento ondulante de la cubierta y al mismo tiempo giran alrededor de su propio eje central.

La empresa Josef Gartner desde Würzburg fue el encargado de construir la Cinta Climática y para diseñar las cintas de membrana se requirieron los servicios de los expertos de formTL que prepararon el análisis de la membrana y crearon los documentos para su fabricación e instalación. Junto a la forma especial, las condiciones climáticas también plantearon retos particulares para la construcción: la temporada de huracanes en Miami se extiende de junio a noviembre, trayendo consigo fuertes lluvias. Del mismo modo los ciclones tropicales no son infrecuentes fuera de este período, además de una frecuente carga de viento de Atlántico.

Las cuchillas tienen una sección transversal triangular y están formadas por tres tubos cilíndricos de acero, los dos primeros ejecutados en paralelo. Las curvaturas de las cuchillas se producen a través del tercer tubo, que se fijan mediante los espaciadores de acero que oscilan alrededor del eje central. Debido a que la fijación de las membranas debía ser invisible para el observador, formTL desarrolló la unión a través de una tira de aluminio en la parte superior de las cuchillas. Además, se añadieron abrazaderas metálicas para fijar a las vigas principales de la estructura del techo.

Para que la estructura también resista las tormentas, las membranas elegidas para las cuchillas se hicieron de PTFE con fibra de vidrio. Este material es extremadamente resistente, pero también es rígido y apenas extensible, lo que limita las posibilidades de ajuste in situ de cualquier inexactitud. Así pues, estos paneles de membrana se debían hacer con un alto grado de precisión para asegurar que las secciones de corte se adaptaran exactamente sobre el acero. Especialmente en la zona de los codos de 90° significó que los ingenieros tuvieron que desarrollar numerosos segmentos individuales. En total, se crearon 313 cuchillas con una superficie total de 11.092 m2. La mayor parte de la subestructura se realizó en un almacén cerca del emplazamiento de la obra con la excepción de las cuchillas L, que se montaron directamente en el lugar ya que no se podían transportar posteriormente.

Un proceso algo menos complejo fue el de encajar las cerchas que forman el extremo de la cubierta, dado que son rectas y los tramos de membrana podrían aumentar significativamente en tamaño. Esto también significa que los instaladores tenían más posibilidades para el ajuste en relación al proceso de recubrimiento, que sólo se puede llevar a cabo después de instalar el techo de cristal. El espectacular resultado final justifica plenamente la cantidad de ingeniería desarrollada.

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