Domingo 7 Junio 2020

Serge Ferrari Group anuncia que ha desarrollado y patentado con éxito una tecnología para membranas compuestas, que reduce la carga viral de coronavirus en un 95% después de un tiempo de contacto de 15 minutos, y en un 99.5% después de un tiempo de contacto de una hora, en comparación con una membrana no tratada. Esta tecnología fue probada por VIRHEALTH, un laboratorio especializado en pruebas para virucidas y bactericidas de tecnología de descontaminación / desinfección.
Cuando se aplica en membranas, esta tecnología podría contribuir, junto con otras medidas preventivas sanitarias, a hacer que las superficies sean más seguras en instalaciones abiertas al público o con alto tráfico, incluidas instalaciones de atención médica, escuelas, guarderías, oficinas, negocios minoristas, culturales instituciones, instalaciones de ocio y vehículos de transporte público.
Una tecnología basada en partículas de plata
Confiando en las propiedades de las partículas de plata, los equipos de investigación y desarrollo de Serge Ferrari han desarrollado una tecnología capaz de eliminar los coronavirus. Para lograr este resultado, han trabajado y evaluado una variedad de tecnologías aplicadas a los productos del Grupo para evitar que las telas se conviertan en fuentes de propagación de virus y bacterias, contribuyendo así a reducir los riesgos y el ritmo de contaminación.

Los dos eventos se celebrarán los días 20 y 28 de mayo.

La AEI Tèxtils, el clúster de textiles técnicos de Catalunya, ha organizado, para este mes de mayo, dos webinars dedicados a la sostenibilidad en el sector textil.

El primero, tendrá lugar el 20 de mayo y es exclusivo para socios del clúster. Expertos del Área de Sostenibilidad del Centro Tecnológico LEITAT expondrán las diferentes alternativas de "packaging" sostenible para las empresas del sector y se presentará la convocatoria de ayuda de la Agencia de Residuos de Catalunya para la ejecución de proyectos de prevención, preparación para la reutilización y reciclaje de residuos industriales.

El segundo, que se ha organizado conjuntamente con ACCIÓ, se celebrará el 28 de mayo y está abierto a todas las empresas y organizaciones que quieran participar. El webinar, titulado "Por una industria textil más sostenible: Casos prácticos hacia la economía circular", se dedicará a exponer diferentes proyectos en curso dirigidos a promover la sostenibilidad en el sector.

Dos de los proyectos que se presentarán, CIRCULARTECH y SUSTEX , coordinados por el clúster, se han iniciado este año y tienen por objetivo fomentar la economía circular en el sector de los textiles técnicos y la substitución de productos químicos peligrosos, respectivamente.

También se presentarán los resultados de los proyectos MIDWOR-LIFE y LIFE-FLAREX, liderados por el clúster y dirigidos a promover la substitución de productos químicos peligrosos (repelentes de líquidos e ignífugos, respectivamente) en el sector de los acabados textiles, por alternativas más sostenibles. Finalmente, tres empresas del clúster expondrán en materia de economía circular qué están llevando a cabo.

Inscripciones webinar 28/05: http://agenda.accio.gencat.cat/inscripcions/-/inscripcio/2020/05/28/A7aN_pwiJh49nz_z85jUAA/per-una-industria-textil-mes-sostenible-casos-practics-cap-a-l-economia-circular

A día de hoy, en torno al 47% de la energía producida a nivel mundial es consumida por edificios y construcciones. Un dato que nos da una pista acerca del por qué resultaba necesario incorporar nuevas exigencias al Código Técnico de la Edificación (CTE), en una búsqueda por aliviar el problema del consumo energético en consonancia con la legislación y los retos europeos. Desde la AEA -la Asociación Española del Aluminio, que representa a más de 600 empresas del sector- dan la bienvenida a la incorporación de estas nuevas exigencias y analizan cómo este nuevo documento afecta o puede llegar a afectar al aluminio como material por el que decantarse desde el sector de la construcción.

El nuevo CTE quedó aprobado en diciembre del pasado año. Su cumplimiento será de carácter obligatorio para todas aquellas nuevas construcciones que se inicien a partir de finales de septiembre de 2020. En cuanto a los plazos de aplicación voluntaria, la crisis del coronavirus ha hecho que, para el cómputo final, se sume a la fecha de finalización original (el 27 de junio de 2020) el periodo, en días naturales, correspondiente a la duración del estado de alarma.

Tres son los aspectos fundamentales que se han visto afectados con este nuevo Código Técnico y los cambios que incorpora. A grandes rasgos, se trata del ahorro de energía, de las exigencias básicas de salubridad de los edificios, y de la seguridad contra incendios en los mismos. De entre ellos, debemos poner el foco en el primer punto, pues lo actualizado en este sentido afecta a cerramientos y, en general, a cualquier sistema arquitectónico o de fachadas de aluminio, de forma que tendrá que contribuir al cumplimiento de los requerimientos mínimos exigidos para las nuevas construcciones.

Inés Gómez Arroyo, responsable del Departamento Técnico de ASEFAVE, explica que "la modificación del CTE afecta fundamentalmente al Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE), que incide en la habitabilidad. Algo que ha venido motivado por la transposición de la Directiva Europea de Eficiencia Energética de edificios 2010/31/UE, fundamental para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ahorro energético". Algo que cada uno de los Estados Miembros tendrá que incorporar a sus ordenamientos.

 

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El aluminio, un sector al día en las exigencias del nuevo CTE

Inés Gómez Arroyo afirma que "desde un punto de vista tecnológico, el sector del aluminio ya dispone de soluciones para cumplir el actual CTE (no solo ventanas, también fachadas, elementos de protección solar...). Quizás el reto más importante es que el Código ha evolucionado de marcar unos valores de obligado cumplimiento para los distintos elementos de la envolvente del edificio, a justificar el cumplimiento a través de indicadores globales del edificio". Jon de Olabarria, Secretario General de la AEA, señala que "de este modo, se trata de un ejercicio y un trabajo colaborativos, de contribución global de todos los elementos integrantes de los nuevos proyectos de edificación, y desde el sector del aluminio hemos invertido todos los esfuerzos y progresos posibles para que nuestra aportación sea todo lo óptima, solidaria y recíproca posible".

El Secretario General de la AEA dice que "el del aluminio es un sector que llega con los deberes hechos a las exigencias que impone este nuevo CTE. Hemos estado atentos ya desde los primeros esbozos que han ido apareciendo para tomar en consideración cada una de las novedades que se iban trazando y comprender que, de ahora en adelante, cada elemento constructivo debe contribuir junto al resto a cumplir con los nuevos objetivos exigibles".

Gómez Arroyo indica que "los sistemas de aluminio tendrán que ser considerados desde el inicio de la concepción de los proyectos. Con este nuevo CTE será fundamental un diseño adecuado del edifico y de sus huecos, que tenga en cuenta desde la fase inicial la orientación del edificio, la compacidad del mismo, la proporción de huecos que se tiene y las protecciones solares que es necesario instalar para poder alcanzar los valores de baja demanda energética de este nuevo CTE. La modelización y definición de una envolvente térmica adecuada será una fase fundamental a desarrollar por los prescriptores con ayuda de los fabricantes de los sistemas de carpintería. Un buen diseño de la envolvente será básico para cumplir los requisitos del Documento Básico de Ahorro de Energía", algo para lo que el sector de los cerramientos del aluminio, dicen ambos, está listo.

 

La idoneidad del aluminio como material en consonancia a las exigencias del nuevo CTE

Varios son los aspectos que deberán cumplir cada uno de los elementos que compongan las edificaciones del futuro. En lo referente a las carpinterías, explica Inés Gómez, "el Código Técnico de la Edificación marca los requisitos que estas tienen que cumplir no solo desde el punto de vista térmico, sino desde diferentes aspectos relacionados con el aislamiento acústico, salubridad, resistencia al viento, etc., garantizando una adecuada calidad de los huecos que se incorporan y con las prestaciones a lo largo del tiempo. Así, las soluciones basadas en aluminio deberán cumplir no solo los requisitos térmicos, sino también el resto de las exigencias del CTE garantizando la vida útil de las edificaciones a lo largo de tiempo. En este sentido, el aluminio destaca por su versatilidad; son diversas las aplicaciones en que se encuentra en la envolvente del edificio. Además, desde el punto de vista medioambiental su elevada reciclabilidad favorece aún más su uso".

Del aluminio destacan su durabilidad, su capacidad aislante, la escasa necesidad de mantenimiento, su versatilidad y maleabilidad, pero también su dureza y resistencia, que favorecen la seguridad de los espacios. Y no solo eso; también, debemos resaltar que el aluminio es un material total e infinitamente reciclable sin que por ello mermen sus cualidades. Además, para el proceso de reciclado precisa tan solo un 5% de la energía que fue necesaria para producir aluminio primario. En este punto, debemos recordar que sectores como los de la construcción y la automoción ya reciclan más del 90% del aluminio.

Con todo, afirma de Olabarria, "el aluminio ayuda a garantizar la existencia de edificios más seguros, más habitables, más duraderos, de mayor calidad y más sostenibles. El aluminio facilita la adaptación del sector de la construcción a la estrategia de sostenibilidad económica, energética y medioambiental marcada en esta normativa, haciéndolo idóneo en el camino hacia la implantación de un modelo de Economía Circular".

Inés Gómez señala que "la evolución normativa, y no solo del CTE, tiende a soluciones a nivel de edificio, el material no es tan decisivo, sino su contribución a indicadores globales del edificio". En este sentido, pone como ejemplo de Olabarria, "las ventanas de aluminio cumplen de sobra con los valores U más restrictivos, garantizando un confort interior y un ahorro energético y contribuyendo con su acción a lograr los objetivos globales de todos los componentes". En definitiva, sostiene, "el aluminio está muy vinculado y comprometido con este CTE, ya que este material cumple ampliamente todos los requisitos que se marcan en esta normativa como parte de la envolvente del edificio".

"No todo acaba con el CTE", dice la responsable del Departamento Técnico de ASEFAVE; "la tendencia es a crear edificios no solo eficientes energéticamente sino también confortables, con el menor impacto ambiental posible y que generen el mínimo de residuos, valorándose su reciclabilidad o su reúso. Con estos criterios, el aluminio se asegura una larga vida en el sector de la edificación".

 

 

La acción sectorial, fundamental en la preparación para el nuevo escenario

Gómez Arroyo explica que "el borrador inicial de modificación del Código Técnico se publicó en junio de 2018, y desde ese momento hasta la fecha de publicación definitiva el 20 de diciembre, ha transcurrido un periodo en el que se ha intentado desde las asociaciones sectoriales dar a conocer las líneas fundamentales de modificación de este Código Técnico con los nuevos indicadores relativos al consumo de energía, y al control de la demanda energética del edificio, en el que los huecos de la edificación juegan un papel fundamental".

Señala Jon de Olabarria que "el objetivo ha sido contribuir a que las empresas del sector estén preparadas para la modificación de este Código Técnico, un trabajo al que hemos contribuido asociaciones como la AEA o ASEFAVE, que en distintos congresos ha contribuido como parte del Comité Técnico a reflexionar sobre las modificaciones del CTE y sobre el futuro y los retos que este representaba".

Inés Gómez advierte de que "acostumbrados a trabajar de memoria con unos valores concretos, cada día va a ser más necesario que las empresas puedan asesorar a sus clientes en la solución idónea para su proyecto, ya que cada edificio necesita un estudio particularizado. Para ello, resulta preciso la existencia de una potente oficina técnica en el organigrama de la organización. Se trata de un trabajo y unas modificaciones positivas que buscan mayor confort y calidad de vida para los usuarios de viviendas y edificios, con impacto en su salud".

Y concluye señalando que "es de destacar que en el tema energético queda recorrido por avanzar para lograr el marco estratégico para el año 2050 de descarbonización de la economía y en especial del sector de la edificación. Para lograr estos objetivos, será necesario abordar aspectos relacionados con la sostenibilidad, la economía circular, la durabilidad de los materiales y mantenimiento de las prestaciones a lo largo del tiempo, la energía embebida en los materiales, el reciclado, la reutilización o el reúso de los materiales, entre otros". "Algo en lo que -en palabras de Jon de Olabarria- el aluminio tiene y tendrá mucho que decir".

 

Asociación Española del Aluminio y Tratamientos de Superficie (AEA)

La AEA es una asociación sin ánimo de lucro que desempeña la adecuada representación de la industria española del aluminio -desde empresas de extrusión, hasta de tratamientos de superficies y distribución- y que vela por la defensa de sus intereses globales. La Asociación representa a unas 650 empresas que dan empleo a más de 8.000 trabajadores de forma directa.

La crisis del coronavirus afecta más allá del sistema sanitario, como todos sabemos. Y ahora también ha hecho mella en la nueva normativa del Código Técnico de Edificación (CTE). En concreto en los plazos de aplicación voluntaria, que se ven modificados según una nota informativa publicada a primeros de abril. Según esto, para el cómputo final de dicho plazo de aplicación voluntaria se deberá añadir a su plazo inicial de seis meses (cuya fecha de finalización original era el 27 de junio de 2020) el periodo, en días naturales, correspondiente a la duración del estado de alarma que vivimos actualmente. El contexto y la incertidumbre actual hacen que en el sector hablemos aún más, si cabe, del nuevo CTE, aprobado el diciembre pasado y que será de obligado cumplimiento a finales de septiembre de 2020.

Las modificaciones que implica atañen, en términos generales, al ahorro de energía, las exigencias básicas de salubridad de los edificios y la seguridad contra incendios en los mismos. Estas tres son las patas principales del cambio, pero sobre todo la primera de ellas afecta directamente a la industria del vidrio y la fachada, a través de la que se piden reducciones nominales del consumo de energía primaria no renovable; se obliga a utilizar un cierto porcentaje de energía renovable y se contemplan mayores exigencias de aislamiento para los casos de rehabilitación, entre otras cosas.
El vidrio es, sin duda, un elemento clave en cualquier envolvente arquitectónica y, por tanto, según todas estas modificaciones, la transmitancia térmica (valor U) y el control solar son dos de las variables sobre las que más evoluciona el texto y que, en gran medida, supera a la legislación de 2013 con el objetivo de acercarse al cumplimiento de los retos europeos.

Es ya una realidad que se exigen mejoras importantes en cuanto al valor U y que para las obras de nueva construcción se buscan, sobre todo, soluciones y productos bajo emisivos, como lo pueden ser Guardian ClimaGuard o Guardian Sun. Para cumplir con los requisitos exigidos en cuanto a factor solar, las opciones se dirigen más a Guardian Sun y al vidrio SNX 60. Soluciones que permitirán al usuario del edificio disfrutar al máximo de la luz natural y las vistas exteriores, mientras se cumple con la nueva normativa en cuanto a factor solar, pero sin necesidad alguna de contar con elementos externos de sombra en el propio edificio.

En este sentido, de hecho, hay que enfatizar que si el vidrio no cumple por sí mismo estos requisitos técnicos que alcancen los valores que la nueva normativa exige y se depende de elementos extra de sombra, puede haber un riesgo elevado de que, en caso de que el usuario del espacio no haga un buen uso de ellos, el edificio se sobrecaliente en determinados momentos del día. Recordar, por último, que todos estos cambios afectarán a las obras nuevas y a las que requieran de licencia de obra. En el propio documento legislativo se especifican los valores requeridos en cada caso, pero también será necesario contemplar los cálculos y propiedades del propio edificio. Por ello, recomendamos acudir a expertos que sepan interpretar el estado general de cada proyecto con una visión global del mismo.

El control solar en el diseño arquitectónico

En este sector se ha hablado siempre mucho sobre como sombrear, de sus ángulos, enfoques, productos y materiales, también sobre técnicas y protocolos. Siendo todo eso muy útil y necesario también hay que recordar que la aplicación o mejor dicho, el diseño arquitectónico con la protección solar en mente no sólo es más eficaz sino que además proporciona mejores resultados económicos y energéticos.

Hablando de los materiales utilizados, si la protección ideal debe ser externa, ventilada, sin reflexiones, eficaz en verano e inexistente en invierno, barata y de escaso mantenimiento, la mejor sombra será la proyectada por un elemento vegetal de hoja caduca suficientemente densa. El aire circula entre las hojas y evacua el calor acumulado. Su emisividad hacia el vidrio es baja. Para mayor ventaja en invierno la planta de hoja caduca permitirá el paso del sol. El emparrado, el sombrajo y la pérgola se evidencian como la protección ideal. Pero como no siempre será posible recurrir a esta solución vegetal es mejor estudiar las características de los materiales más comúnmente utilizados para solucionar el problema del sombreado, o sea, el vidrio y sus adiciones, los tejidos con los que se forman toldos y cortinas y las lamas opacas de madera, aluminio, etc.

 

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El vidrio
El vidrio sin más complementos no es un material protector del sol. Refleja solo el 8% de la energía total incidente y transmite el 80%. El 12 por ciento restante lo absorbe y luego lo irradia hacia el exterior y hacia el interior. Se considera como referencia un vidrio sencillo que sumando la transmisión y la radiación permite la entrada de un 87% de la energía recibida.

Para mejorar su comportamiento protector se utilizan dos recursos: el teñido en masa y la adición de films específicos. El uso de los vidrios teñidos en masa y la adición de films específicos. El uso de los vidrios teñidos en masa está en declive. Aunque su diseño se ha perfeccionado sensiblemente y el carácter selectivo de su papel de filtro ha mejorado mucho sigue sufriendo los defectos citados: la distorsión de la visión y la reducción de la captación invernal. Cuanto más protección más importancia tienen los dos inconvenientes enunciados. En efecto los vidrios teñidos contemporáneos son mucho más opacos al calor que a la visión pero ya han llegado a un punto del que parece físicamente imposible pasar. Un vidrio de 12mm teñido en masa de gris puede reducir la transmisión infrarroja al 45% pero sólo permitirá el paso del 19% del espectro visible. Además el color añadido teñirá la visión exterior de una manera artificial dando al ambiente esa luz de tormenta a punto de estallar tan poco agradable cuando es permanente.

Los vidrios teñidos en masa limitan su papel protector a la absorción de una gran parte de la energía recibida pero luego la emiten hacia el exterior y hacia el interior, con lo que parte de su eficiencia se pierde. Por ello su uso exclusivo se está reduciendo últimamente y se evoluciona hacia el uso de films adheridos sea a vidrios teñidos o claros. Caben dos recursos: las capas reflectantes que protegen reflejando la energía, y reduciendo por lo tanto la absorción, y las capas de baja emisividad que reducen la radiación de calor hacia el interior limitando así la transmisión total de estos vidrios de alta absorción.

La innovación está optimizando las características de estos films que ya han conseguido un filtrado selectivo. La gama de soluciones es muy rica pero como siempre, para conseguir protecciones térmicas significativas se debe renunciar a la transparencia. La gama baja está formada por los films de colores plata y bronce como el 10/24 bronce que permite el paso del 10% de la luz y el 24% del calor. Las gamas altas son de color azul como el 40/50 al que corresponden protecciones del 40% de luz y el 50% del calor.

La carrera para mejorar el comportamiento del vidrio como protección solar ha entrado en una vía donde mayores costes difícilmente supondrán mejores rendimientos. La relación paso de luz-filtro de calor ya no se puede mejorar. Sólo la adición de films de baja emisividad puede mejorar ligeramente el comportamiento de estos vidrios al limitar la irradiación hacia el interior del edificio. No parece pues que el vidrio ofrezca por este camino grandes soluciones de futuro sin condenar al edificio a un invierno con escasez de luz sin opciones a la captación solar.

Aunque quizás anecdótica, sí parece inteligente una solución aparentemente muy adecuada a nuestras latitudes: la fachada inclinada. Se trata de aprovechar la redacción de la transmisión solar en los vidrios cuando el ángulo de incidencia es bajo. Para una ciudad situada en el paralelo 50 si la transmisión de un vidrio es del 70% inclinando la fachada 10º esa transmisión bajará a 56% y con 15º al 43%.

La transmisividad del vidrio se reduce radicalmente cuando el ángulo de incidencia se separa de la perpendicular 70º para el vidrio sencillo y 60º para el doble. Esta facultad está siendo utilizada en algunos proyectos en el norte de Europa para conseguir una protección veraniega eficaz sin más que diseñar una fachada escarpada hacia afuera. Es evidente que en nuestras latitudes, al estar el sol aún más alto en verano, ese recurso sería aún más beneficioso.

Es posible que el futuro de los vidrios esté en la transmisión variable, es decir el diseño de vidrios que modifican su capacidad filtrante sea en función de características exteriores, sea a voluntad del ocupante. Entre estos últimos los vidrios electrocrómicos, que modifican su color y capacidad filtrante por el paso de una corriente de bajo voltaje, son los más prometedores.

 

Los toldos y screens
Los tejidos se han utilizado para protegerse del sol desde siempre. Cortinas interiores o exteriores, toldos privados y toldos urbanos forman parte de los recursos mediterráneos para conseguir la deseada sombra. Las imágenes tradicionales nos muestran que hasta la mitad del XIX era más frecuente el toldo como cortina exterior que la persiana que hoy consideramos tradicional.

El toldo tradicional en vuelo hacia el exterior del edificio para proyectar sombra sobre el hueco suele ser un tejido claro con alta reflexión y con una trama abierta que permite cierta circulación del aire. Su único inconveniente lo plantean las atenciones que exige. Frágil al viento es necesario recogerlo casi cada día para evitar que se deteriore. Quizás por ello las soluciones textiles exteriores no progresan lo rápido que gustaría al sector. Se utilizan para terrazas de restaurantes, segundas residencias y para solucionar problemas relativamente domésticos que aseguran un mantenimiento relativamente atento.

En su versión moderna y como protección solar de los huecos acristalados el toldo se confecciona con tejidos de fibras diversas, siempre muy resistentes a la intemperie, y se dispone paralelo al hueco. Es lo que hoy llaman screens. La trama de estos tejidos es muy abierta de manera que es posible cierta visión del exterior a través de ellos (helioscreen o sunscreen).

Evidentemente la posición más eficaz será la exterior. Al exterior un color oscuro será el más eficaz pues sólo permite el paso directo de un 5% de la radicación (negro antracita). Si el espacio entre tejido y vidrio está perfectamente ventilado y la distancia es suficiente, la protección será eficaz. El coeficiente de sombra, o transmisión térmica en relación a un vidrio sencillo, puede llegar a 0,16. Se debe recordar que un toldo oscuro absorberá una parte importante de la energía y la emitirá hacia ambas caras. Sólo será pues eficaz si su intradós está perfectamente ventilado.

Su principal limitación sigue siendo el mantenimiento, y para mejorar su comportamiento frente al viento se están usando sistemas guiados lateralmente con barras de lastre en el extremo libre. La manipulación puede ser manual o motorizada. La automatización del conjunto con un servomecanismo de control que recoge el toldo cuando sopla excesivo viento y lo extiende cuando aprieta el sol completa la presentación del screen contemporáneo.

No se debe olvidar la eficacia del estor como protección solar interior. Un tejido claro consigue una gran reflexión que puede llegar al 63% de la energía incidente. Si gran parte de esa energía reflejada puede atravesar de nuevo el vidrio el balance puede ser interesante. El coeficiente de sombra puede llegar al 0,37.

 

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Las celosías
Las celosías son protecciones que interponen cuerpos opacos para limitar la radiación solar que atraviesa el hueco. Desde las celosías de madera de tradición árabe a las de albañilería de algunos edificios industriales la gama de soluciones y matices de luz es infinita. Consideraremos celosías sólo las protecciones con cuerpos opacos que no sean escamoteables.

La principal desventaja de las protecciones fijas es su difícil compatibilidad con la visión hacia el exterior. Por ello sólo se utilizan con una trama muy fina o muy grande. Si la trama es muy fina el ojo, el cerebro, recompone la imagen exterior obviando la malla interpuesta. Es el caso de las celosías árabes tradicionales, que permiten además el desiderata de la cultura mediterránea, el ver sin ser visto. Si la trama es grande a través de cada uno de los huecos se podrá tener una visión suficiente del exterior.

Todas esas celosías tradicionales suelen ser de malla bidimensional pero la manera más sencilla de graduar la protección y de tener en cuenta el movimiento del sol es el recurso a las lamas orientables. Las celosías formadas por lamas que giran sobre un eje se pueden abrir y cerrar a voluntad. Las lamas se dispondrán horizontalmente en una orientación sur y verticalmente en las este y oeste.

Dentro de los materiales de construcción las lamas de madera constituyen la solución más tradicional pero casi siempre se utilizan como persianas escamoteables, sea en forma de venecianas, persianas de cuerda, persianas de librillo. La madera ha sido el material más adecuado para conformarse como lama protectora. Su único inconveniente es el mantenimiento pues exige barnices o pinturas cada dos o tres años. Los modernos tratamientos es posible que nos lleven a reconsiderar las posibilidades de este material por otra parte siempre tan cálido y agradable.

Su reflexión dependerá del color del que se haya pintado. Desde el 3% pintado en negro mate al 71% pintado de blanco brillante. Para reducir el mantenimiento, las lamas hoy son de plástico o de aluminio. La altísima reflexión del aluminio pulido hace de este material el preferido tanto para cerrar el paso a la radiación directa como para reflejar luz hacia el interior. Es habitual disponer las lamas con una orientación de 45º y una coincidencia en altura de la parte inferior de cada lama con la parte superior de la siguiente. De esta manera se impide totalmente la entrada directa del sol, se minimiza la reflexión en general y se anula para ángulos verticales de sol superiores a los 45º.

La relación con el exterior siempre está limitada por la presencia de las lamas aunque sean orientables. Quizás se acerca más a lo que debería ser una celosía en el siglo XXI la inserción de mallas dentro del vidrio. Se trata de los vidrios fotosensitivos como el Louverre de Corning Glass. Las lamas de 1mm separadas 3mm se sitúan durante el proceso de fabricación del vidrio orientándolas de acuerdo con las exigencias del cliente. En el otro extremo las grandes lamas son cada vez más utilizadas. Hoy existen ya lamas de serie de hasta 600mm de ancho, su giro motorizado permite una radical transformación de la imagen de la fachada y una adecuación precisa a las exigencias de la protección solar.

Se observa la eficacia de los toldos, incluso los interiores siempre que sean claros y reflectantes. Cabe recordar las incompatibilidades de esto últimos con los vidrios protectores. Pero en el momento de tomar decisiones no se deben olvidar los otros aspectos a tener en cuenta: la captación invernal, la visión del exterior y el aprovechamiento de la iluminación natural.

 

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La arquitectura de la protección solar
La protección solar, seriamente planteada, incide sustancialmente en la forma de la arquitectura. Según el camino adoptado para afrontar el filtro solar, aparecen imágenes radicalmente diversas. Una primera posibilidad la ofrece la opacidad de algunos materiales que se dispondrán en lamas o celosías envolviendo cada vez más completamente al edificio. Otro será el recurso a la reflexión que generará edificios de superficies cada vez más brillantes. Por fin una tercera versión, abrirá un margen entre el edificio propiamente dicho y la envolvente exterior para organizar en ese espacio un microclima protector pero también capaz de capotar y canalizar hacia el interior la energía solar cuando sea necesaria. Las sugerencias formales consecuentes se pueden agrupar bajo los siguientes puntos: las cajas de lamas, los edificios espejo y las cajas dentro de cajas.

 

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Las cajas de lamas
En la medida en la que el vidrio se extiende por toda la piel del edificio las protecciones solares en forma de lamas le siguen y llegan a envolver la construcción como en una segunda piel, dibujando lo que podríamos llamar una caja de lamas. Aunque hoy la propuesta se empieza a hacer común en los concursos de arquitectura y en los nuevos edificios no se puede decir que sea nueva: ya en 1960 el edificio de laboratorios de la fábrica de Seat en Barcelona exhibía en la fachada suroeste una envolvente de lamas fijas separadas de los cerramientos en la fachada suroeste.

La difusión de sistemas de lamas orientables de manipulación más o menos motorizada ha hecho posibles soluciones mucho más sofisticadas puesto que la colocación de lamas con direcciones diversas y de orientación fácil permite conseguir en cada fachada las condiciones de soleamiento, iluminación y visión del exterior que sean deseables.

Estas envolventes de persiana se pueden disponer directamente sobre la fachada vidriada o separarse formando unos pasillos o galerías perimetrales en las que las condiciones climáticas, como las de un umbráculo, pueden ser muy especiales. El espacio situado entre la caja de lamas y la piel del edificio se convierte en un lugar especial. Cuando llega a tener ciertas dimensiones puede conformar un paisaje recogido y controlable al que abren los locales interiores.

Esta solución se ha utilizado también en la cubierta. Las lamas forman una especie de pérgola que protege del sol al último forjado reduciendo sus movimientos térmicos e incrementando la durabilidad de las láminas de impermeabilidad. Es especialmente útil si aparecen en la cubierta grandes claraboyas o se desea "carenar" en edificio por la importancia de las vistas sobre él o por la dificultad de controlar las siempre imprevisibles y evolutivas formas de la maquinaria de las instalaciones.

Si tras las lamas se coloca un vidrio simple el espacio inmediato interior puede tener unas características de confort a veces muy agradables pero no totalmente controlables por medios naturales. Es el caso de muchas galerías tradicionales, espacios intermedios que permiten la captación solar en invierno pero que por su gran fragilidad térmica no son cómodamente habitables si las condiciones exteriores son extremas. Estos espacios tienen un papel importantísimo en la protección de los locales interiores puesto que un cerramiento muy simple entre ambos asegura ya su perfecto control.

En los grandes edificios contemporáneos se está extrapolando esta solución para construir lo que se ha dado en llamar "atrios", espacios de gran tamaño que al estar protegidos por vidrio y persiana orientable son unos perfectos invernaderos en los que se pueden conseguir unas condiciones climáticas intermedias con poco gasto energético. En algunos edificios estos "atrios" modernos se convierten en espacios de clima controlado a los que abren los locales interiores que se separan de ellos con cerramientos que protegen la intimidad pero no exigen protecciones térmicas sofisticadas.

 

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Los edificios espejo
Las lamas orientables basan su protección en su opacidad a los rayos infrarrojos. La evacuación por ventilación del calor que almacenan exige su disposición fuera del espacio habitable. Como ya vimos la colocación exterior de las lamas supone un mayor mantenimiento y ciertos riesgos de deterioro y ruido por la acción del viento.

Además las lamas orientables presentan algunos inconvenientes. El más importante es la reducción de la entrada de luz natural al cerrar las lamas para protegerse de ciertos ángulos de soleamiento. También se debe tener en cuenta la incompatibilidad de ciertas posturas de las lamas con la visión del exterior.

La protección óptima sería la que impidiese el paso de los rayos infrarrojos limitando lo menos posible el filtro del espectro visual de manera que se pudiese gozar de la luz natural y de la visión del exterior. Un camino adecuado es el recurso a los materiales muy reflectantes. Es un recurso similar al de las ventanas-espejo en las que el baño metálico impide la visión hacia el local menos iluminado pero la permite en sentido contrario.

La ventaja clave de esta solución radica, como ya se ha visto, en que la protección se puede disponer en el interior de la fachada. Un material tan reflectante no almacena caso nada de calor, eleva muy poco su temperatura y emite muy poca radiación de larga longitud de onda, la que queda atrapada en el interior del edificio.

Toda la energía reflejada lo es con la misma longitud de onda y por lo tanto atravesará el vidrio hacia afuera con la misma facilidad que lo hizo hacia dentro. Cuanto más sencillo sea el vidrio mejor para esta solución pues se calentará menos y no emitirá calor hacia el interior.

Si se puede colocar la protección solar tras los vidrios su durabilidad y facilidad de manejo habrán cambiado sustancialmente. Si además esas protecciones permiten la iluminación interior y la visión exterior la solución perfecta. En este camino han estado las cortinas interiores de lino que han aportado reflexión y transparencia luminosa desde hace siglos.

Hoy el camino pasa por los films metálicos; primero se intentó colocando esos films directamente sobre la cara interior de los vidrios exteriores, pero la imposibilidad de escamotear la protección suponía renunciar a la captación invernal, a gran parte de la luz natural y a una visión exterior natural.

Para hacer compatible esos films con el escamoteamiento se están utilizando cortinillas enrollables o plegables de poliéster con la cara exterior, o las dos, protegidas por un film de aluminio. Las cualidades finales de estas cortinillas son variables y se pueden subordinar a los objetivos deseados en cada caso, pero se mueven entre reflexiones del 55 al 75% con transmisiones para el espectro visible del 2 al 7%.

Estos materiales cambian las perspectivas de la protección solar sobre todo para los edificios de oficinas puesto que lógicamente evitan completamente el deslumbramiento. En efecto esta virtud de la reflectividad se puede volver en contra de nuestros objetivos si se producen fenómenos de doble reflexión. Es decir una veneciana de aluminio puede producir reflejos sobre el trasdós de las lamas que irradien hacia el interior y reduzcan gravemente la eficacia de la protección.

La mejor posición para estos materiales es la interpuesta entre dos vidrios en una cámara aislada. En esas condiciones y para un film de características medias (el G 1900 de Agero que tiene una reflexión solar de 68,75%) la transmisión solar total, el porcentaje de radiación que alcanza directamente el interior, es de 2,07% y la absorción total del 29,19% y el coeficiente de sombra de 12,4.

Su eficacia se puede mejorar si los vidrios tienen algún tipo de tratamiento. Por ejemplo si la cara exterior del vidrio interior tiene una lámina de baja emisividad la transmisión solar del conjunto puede bajar a 1,62 y el coeficiente de sombra a 10. Recuérdese que esta eficacia en cuanto a la protección solar tiene su equivalente en las pérdidas nocturnas pues la U del conjunto se puede reducir respecto a la del vidrio cámara en un 50%.

En sus soluciones más sofisticadas como las cortinillas de poliéster metalizado que se enrollan en un estrecho cilindro asociado al vidrio cámara. El movimiento de la cortinilla está motorizado y todo el conjunto tiene un diámetro de entre 40 y 70mm. El cilindro se protege en una caja de aluminio anodizado o lacado que se confunde con la carpintería.

La única limitación de esta solución es que la iluminación interior se reduce paralelamente a la reducción del soleamiento. Hasta cierto punto eso es deseable puesto que así se evita el deslumbramiento y se consiguen unas condiciones de trabajo más agradables. Pero cuando se busca una protección muy alta, por ejemplo un coeficiente de sombra inferior al 10% que implica una reflexión superior incluso al 75%, las condiciones de iluminación interior bajan verticalmente pues la transparencia al espectro visible es sólo de 1,5%. En ese caso el nivel lumínico, sobre todo a cierta distancia de la fachada, puede ser totalmente insatisfactorio.

 

Las cajas dentro de las cajas
Como ya se ha visto la disposición de la protección solar entre dos vidrios puede llegar a gozar de las ventajas de la posición interior y de la exterior. Con la primera comparte la durabilidad y la menor suciedad por la protección que brinda la hoja exterior. Con la segunda la posibilidad de evacuar el calor acumulado sin que apenas se transmita hacia el edificio gracias a la presencia del vidrio interior. Es natural pues que este sea el camino adoptado en muchas investigaciones y proyectos recientes.

La gama de soluciones es muy amplia puesto que la duplicación de la protección se puede plantear simplemente como doble vidrio con cámara estanca, dobles carpinterías con espacios accesibles y manipulaciones diversas de ambas hojas o ventanas dobles o triples con control de la ventilación de la cámara de las llamadas "dinámicas". Las ventajas de cada una de ellas para el confort de verano e invierno o para la precisión de futuros de la relación con el exterior son muy diferentes.

En algunos casos se trata de cámaras selladas, del tipo de las del vidrio de protección térmica habitual, que alojan alguna forma de protección, en general lamas de aluminio o plástico bastante finas (1 o 2cm). Para la manipulación de estas lamas son necesarios motores que se suelen colocar al exterior para evitar que se tenga que sustituir todo el vidrio cuando se deterioran. Para evitar el punto débil que siempre supone la conexión con el motor se han diseñado algunas lamas metálicas que se pueden orientar desde el exterior de la cámara con sistemas magnéticos (Luxaclair, Velther).

En algún caso, para evitar la necesidad de mover las lamas, se han diseñado estas con una sección en forma de triángulo cada una de cuyas caras se ha diseñado con una curvatura adecuada a la orientación del hueco. Esa curvatura asegura que los rayos de sol de verano no entren en el interior del local y sin embargo en invierno permite el paso de la radiación y sus reflexiones. La visión a través de esas lamas fijas es reducida, la transmisión luminosa perfecta.

Una sofisticada solución de protección solar inserta entre vidrios es la proyectada por J. Nouvel para el Instituto del Mundo Árabe en París. La protección está formada por unos diafragmas a modo de los que controlan la entrada de luz en las máquinas fotográficas que están movidos por un sistema hidráulico controlado por una única célula fotoeléctrica. La celosía que forman los paneles con los diafragmas de diversos tamaños es bellísima pero la operatividad de un sistema tan sofisticado y ajeno a la voluntad de cada usuario es más que dudosa.

Para orientaciones del entorno sur es posible recurrir a lamas fijas con una orientación prefijada que evita el soleamiento de verano y sin embargo permite una visión exterior bastante correcta. Es una solución muy delicada pues puede producir fenómenos de reflexión entre lamas hacia el interior con lo que pierde su efectividad como protección solar y produce deslumbramientos. En todos estos casos el calor acumulado en las lamas, el producido por la radiación absorbida la que no es reflejada ni transmitida, se irradia hacia los vidrios y su evacuación es difícil por el conocido efecto invernadero. Una elección adecuada de los vidrios interiores puede reducir aún más la ganancia térmica interior.

 

La mejor solución es la recuperación es la recuperación de ese calor utilizando ese espacio como retorno del sistema de aire acondicionado. La evacuación de esa energía térmica, hacia el exterior en verano y hacia el interior en invierno sugiere muchas soluciones interesantes con dobles carpinterías que se pueden utilizar sin mayor alarde tecnológico.

Muchos edificios tienen esa cámara protectora climatizada como una envolvente general del edificio. El aeropuerto de Barcelona de Bofill o los edificios de Sainz de Oiza en el Recinto Ferial de Madrid son algunos ejemplos de esa gran cámara. La imagen de este último edificio nos permite decir que los locales habitables forman una caja inmersa dentro de la gran caja exterior que conforma la imagen de todo el edificio.
Si los huecos se comunican piso a piso, el movimiento por convección de todo ese aire caliente se puede llegar a controlar dentro de una doble piel formando parte del proyecto de climatización del edificio. Los más modernos están introduciendo esa cámara envolvente de todo el edificio como el lugar donde se controla la relación de los locales habitables con el exterior. Estas son las características de los que hemos dado en llamar "edificios con doble piel". El calor acumulado por las lamas calienta el aire de esa cámara entre las dos pieles y produce un movimiento de convección. Según los estudios realizados sobre modelos de computador esta convección permite la evacuación del 25% del calor acumulado en la cámara.

 

 

Un tejido fotovoltaico para parasoles y toldos

Un consorcio coordinado por la empresa IASO ha desarrollado nuevos tejidos flexibles que incorporan módulos fotovoltaicos y materiales de cambio de fase para la fabricación de productos de protección solar en exterior, como por ejemplo parasoles o toldos. La incorporación de las dos tecnologías tiene el objetivo de incrementar la eficiencia energética de los productos fabricados haciéndolos energéticamente autosuficientes. Además, la empresa JVV Grup ha desarrollado un sistema de gestión de la energía producida por el módulo para alimentar las funcionalidades del producto, como la iluminación o la carga de móviles, entre otros.

Los tejidos fabricados contienen placas fotovoltaicas en capa fina sobre una lona, incorporando adhesivos especiales, procesos de encapsulación y recubrimiento anti suciedad. Por otro lado, se ha diseñado y construido un parasol con estos módulos fotovoltaicos integrados, además de elementos como la iluminación o un motor de abertura y cierre. Se ha comprobado que el parasol es energéticamente autosuficiente.

El consorcio nace del proyecto SOLERTEX, que reúne empresas con capacidades complementarias para el desarrollo de productos industriales innovadores con la colaboración de centros de investigación catalanes. El consorcio está formado por IASO, coordinador del proyecto y fabricante de sistemas de protección solar para múltiples aplicaciones; SAULEDA, fabricante de tejidos técnicos para soluciones de control solar y la industria; JVV Grup, una ingeniería y fabricante de proyectos de electrónica a medida y ECOPOL TECH, fabricante de especialistas en el área de polímeros nano estructurados fluidos para diversas aplicaciones, principalmente adhesivos y recubrimientos funcionales. Adicionalmente, Leitat i IREC han participado en el proyecto aportando valor tecnológico a las empresas en los ámbitos científico y técnico.

El proyecto SOLERTEX, con número de expediente RD16-1-0115, ha estado aprobado en la convocatoria 2016 del programa de subvenciones a NUCLIS de recerca industrial y desarrollo experimental de la Agencia para la Competitividad de la Empresa (ACCIÓ), cofinanciado por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), con la finalidad de incentivar la realización de la actividad de investigación industrial y desarrollo experimental.

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