Jueves 27 Junio 2019

La luz natural ayuda a nuestro reloj biológico

En una reciente encuesta de YouGov a 16.000 personas en todo el mundo, VELUX ha descubierto que las personas son plenamente conscientes del impacto que tiene la luz natural en su organismo. De hecho, la investigación revela que más de la mitad (53%) cree que la luz del día influye en la calidad del sueño y casi dos tercios (63%) creen que la luz natural afecta a su productividad.

Según la Organización Mundial de la Salud, la sociedad actual pasa hasta el 90% de su tiempo en espacios interiores, lo que hace que personas de todo el mundo aprovechen los largos períodos de luz disponibles en los días más largos y luminosos, incluso cuando acaba de comenzar el invierno y el frío nos invita a quedarnos en los interiores de los edificios.

La luz natural es importante para nuestro reloj biológico, en funcionamiento las 24 horas del día, esencialmente para lo que se conoce como nuestro ritmo circadiano o el reloj interno del cuerpo. Un sistema circadiano que funcione bien es importante para nuestra salud y bienestar, ya que regula nuestro estado de alerta, concentración, digestión y sueño.

Lo que nos ayudará como sociedad a regular aún más nuestro reloj biológico es que este sea adaptable a las condiciones cambiantes y garantizar el acceso a la mayor cantidad de luz posible para lograr su equilibrio.

Como a menudo pasamos el día en nuestros lugares de trabajo, esta podría ser la forma más práctica de mantenernos expuestos a la luz natural, en un espacio de trabajo cerca de la ventana para garantizar una regulación óptima del sistema circadiano y evitar los efectos negativos de un reloj biológico disfuncional, como pueden ser los trastornos del sueño.

De hecho, un estudio estadounidense realizado por neurocientíficos mostró que los trabajadores de oficina con ventanas en el lugar de trabajo recibieron un 173% más de exposición a la luz diurna durante las horas de trabajo y dormían un promedio de 46 minutos más por noche que los trabajadores de oficina sin ventanas.

El Dr. Steven Lockley, neurocientífico y profesor asociado de la Escuela de Medicina de Harvard, explica el impacto de la luz natural en nuestro cerebro: "La luz es un estimulante agudo que alerta directamente al cerebro. Si estás expuesto a una luz más brillante y azul durante el día, obtendrás un efecto estimulante más potente. Estarás más alerta y mejorarás tus funciones cognitivas; potencialmente serás más productivo en el trabajo".

"Los seres humanos podrían llevar una vida más saludable si se expusieran a la suficiente cantidad de luz natural durante el día. Sin embargo, diferentes estudios han revelado que la dosis diaria de luz natural podría ser demasiado baja entre las personas que viven en países occidentales, por lo que es importante para todos maximizar nuestra dosis diaria de luz diurna a medida que los días se hacen más largos", afirma Peter Foldbjerg, Jefe de Luz Natural, Energía y Clima Interior del Grupo VELUX.

Otra forma de garantizar la exposición adecuada a la luz natural durante el día es reconsiderar si las casas en las que pasamos tanto tiempo están diseñadas de manera efectiva para respaldar la salud y el bienestar.

Los principios de la casa circadiana, desarrollados por científicos y asesores especializados en edificios saludables, ambientes interiores y arquitectura, se diseñaron con este propósito en mente, esbozando tres principios elementales en el diseño que convierten los hogares en lugares más saludables. Los principios clave son vivir en equilibrio con la naturaleza, adaptabilidad y sensibilidad.

"Si se aplica el diseño de la casa circadiana, de hecho, se podrá vivir en equilibrio con la naturaleza, siguiendo los ciclos diarios y estacionales del aire libre, así como potenciar el ritmo corporal, a pesar del hecho de que nos hemos convertido en la Indoor Generation, pasando la mayor parte de nuestro tiempo en interiores", dice Foldbjerg.

Y, por supuesto, hay algunas cosas que cada uno de nosotros puede hacer para mejorar nuestra exposición a la luz natural:

• Tratar de exponerse a la luz natural al aire libre desde 30 minutos a 2 horas al día, incluso en los días más fríos del invierno, para tener un ritmo corporal equilibrado.
• Intentar sentarse cerca de una ventana en el trabajo, el colegio o la universidad.
• Eliminar la luz del exterior en el dormitorio por la noche para mejorar la calidad del sueño.

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